4
de
Mayo
EL LIBRO NEGRO: UNA MISTERIOSA OBSESION
Para los amantes de la literatura, o no tan amantes, en fin, para cualquiera que disfrute leer una buena historia, quiero destacar una obra maestra del escritor turco, ganador del Premio Nobel de Literatura en el 2006, Orhan Pamuk. Es una historia estupendamente atrapente, su infinita complejidad y suspenso logran atraer la atención del lector. Es una búsqueda constante de los recuerdos, un hombre que creía conocerse perfectamente hasta que descubre que siempre había sido otra persona y no él mismo. Excelente libro de Pamuk. El final: sorprendente. No podía terminar de otra manera. Galip se despide de Ruya su mujer, como todos los días; sale de su casa , como todos los días, llega a su despacho de abogado, como todos los días. Sin embargo, en una noche su vida dará un giro inesperado. Nada volverá a ser igual. En diecinueve palabras, en una pequeño papel arrancado de un cuaderno, Ruya le dice que se va, que le ha dejado. Galip, entonces, comenzará la búsqueda de su mujer a través de una serie de indicios, reales o no, que su propia vida le va presentado. Su búsqueda será la búsqueda de ella desde él mismo y desde el complejo mundo que conforma a la sociedad turca, casi siempre interpretada por los artículos de un periodista que deambula por Estambul buscando él también, el origen y el fin de la vida de tantos hombres, de tantas mujeres, de tantas cosas que se perdieron…
Opinión:
Una maravillosa obsesión, así podría describir el libro. Desde un inicio más o menos tópico en los argumentos literarios, el abandono de un marido por su esposa, Pamuk desencadena una historia llena de más y más historias unidas por suaves hilos que forman una enorme telaraña literaria. Telaraña construida con los sueños que nunca se cumplieron, con los películas que se vieron, con lo que fue Turquía, con lo que es y con lo que debería ser; un lugar construido de pasado y presente pero no de futuro; construido con libros y calles, calles de Estambul; con las noches de Estambul; construido, casi edificado, con un olvidado amor; construido con pesadillas; con novelas de misterio que nunca se debieron leer. Una telaraña tan grande como una ciudad. Llena de historia, de barrios, calles, luces, tiendas, ventanas encendidas por la noche, de caras que se asoman desde las impenetrables ventanas de Estambul.
El entramado de la novela revela las intenciones de Pamuk. Es el periodista Celal, tío de la pareja, el verdadero hilo de la narración. Los capítulos de la búsqueda de Galip, son consecuencia intencionada o no, de los artículos periodísticos de Celal que Pamuk intercala. Artículos que hablan de todo: de la vida y de la muerte, del pasado y del presente, pero sobretodo de Turquía y los turcos, de gente que se fue y que queda, de gente corriente, de la tristeza, de política, de las caras que reflejan la vida corriente. Pamuk utiliza el recurso del artículo periodístico para tener una doble voz en el libro: una con sensibilidad oriental y otra occidental; dos voces narradoras con las cuales dividir el libro y sacar el texto de la historia lineal, destruyéndola o recomponiéndola.
Es como una antigua televisión donde sólo se ven sombras, y de vez en cuando alguna cara, pero aún así, se oyen las más bonitas palabras, los pensamientos más profundos, y tuvieras que relacionar las palabras con las sombras que van pasando y con algunas caras que de repente aparecen, algún paisaje de calles sucias y abarrotadas y una música que sale, confundida, de entre las llamadas al rezo, alguna radio de una cocina o algún cabaret nocturno: El sitio en donde nadie quiere ser él mismo sino el otro.
Un libro extraordinario, una maravillosa obsesión, tanto del autor como la del lector, al menos la mía. El mejor que he leído de Pamuk, sin duda, aún mejor que "Me llamo rojo", aunque este último sea el más famoso y el más vendido.

